Es común que la gente mayor vea la epilepsia como un signo de enfermedad mental, retraso mental, culpa de alguien o una posesión espiritual y hasta quizá piense que es contagioso. Probablemente te hablarán de viejas creencias y te darán extraños remedios. Tómalo con calma y enséñales lo que has aprendido sobre la epilepsia.
Explícales tranquilamente que afortunadamente la ciencia ha avanzado y ha descubierto que lo que piensan no es correcto. Dile que no sientes que tu hijo sea diferente de los otros y que no necesita sobreprotección.
Piensa en tu familia, amigos y comunidad como tu propio proyecto para cambiar actitudes hacia la epilepsia. Recuerda, tú sabes mucho más que ellos y tienes la oportunidad de ayudarlos a estar mejor informados. De esta manera, tú puedes ayudar a crear para tu hijo y otros niños como él, una atmósfera de comprensión y aceptación de la epilepsia. |